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- La arquitectura es integral. Intervienen en ella distintas disciplinas, las cuales nos dedicamos a reunir para hacer de cada proyecto una experiencia total de diseño. Tomamos en cuenta todas las variables posibles para llegar siempre a la mejor solución.
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jueves, 29 de agosto de 2013
7 razones para rechazar un proyecto arquitectónico
Por: Mariana Villavicencio
Así como un cliente tiene toda la libertad para contratar a quien quiera, también los arquitectos podemos declinar una oferta que no nos conviene. A continuación algunos de los motivos para decir 'NO':
Falta de competencia. Es un grave error aceptar un proyecto que parcial o totalmente incluye un área que se desconoce. Ser inexperto y actuar como experto puede tener repercusiones desastrosas. Es mejor proponer soluciones, como subcontratar o recomendar a un colega.
Disgusto por el proyecto. Si la propuesta va contra la filosofía o ética del profesionista, no parece suficientemente interesante, se sale del giro manejado o simplemente la idea en general no es agradable, es mejor no tomarlo. Cierto, ¿a quién no le gusta el trabajo constante? y ¿quién no necesita dinero?, pero finalmente un proyecto demanda atención, tiempo, personal y energía. ¿Por qué no dejar disponibles estos recursos para algo mejor?. A veces es mejor tener paciencia que aceptar lo primero que se tiene enfrente. Además, parte de ser profesional es trabajar por convicción, pasión y vocación, no sólo por motivos económicos.
Previas malas experiencias. Cuando se tiene conocimiento de que un cliente es moroso, deshonesto, irrespetuoso, intolerante (hablando de cosas razonables) o que simplemente no se ajusta a nuestro modo de trabajo, lo mejor es rechazar la oferta por muy buena que parezca. Sentimientos como desmotivación, estrés, angustia y enojo causan fallas en la calidad y en el servicio. No es que se haga intencionalmente, pero sabemos que las cosas nunca salen mejor que cuando se trabaja a gusto.
Mala paga. Estar abierto a negociar el presupuesto está perfecto, pero ojo con bajarse demasiado con tal de obtener el trabajo, porque, o la ganancia para el arquitecto puede ser nula, o de plano se termina poniendo dinero. En estos casos, lo mejor es explicar al cliente la razón de los precios de los conceptos y si en realidad no puede solventarlo, dar soluciones para reducir costos donde sea posible, como colocar piso de porcelanato en lugar de mármol. Finalmente, el objetivo de todo arquitecto es vivir bien de su profesión, y si el trabajo no es remunerable, mejor no hacerlo.
Falta de tiempo. No se puede abarcar todo, por mucho que se quiera. Si no se puede tener la dedicación requerida para un proyecto puede hablarse con el cliente sobre postergar su obra en lo que se tiene mayor disponibilidad. Este puede acceder o llamar a otro arquitecto, pero de cualquier modo se gana, porque no te expones a que la situación te sobrepase y haya consecuencias graves.
Familiares. Depende mucho de la relación que se tenga, pero en general no es buena idea mezclar familia con trabajo, pues cualquier desacuerdo o molestia se extiende más allá de lo laboral y los conflictos pueden hacerse más grandes de lo que son por el sentimiento existente. Incluso muchas personas esperan recibir servicios gratis por el solo hecho de llamar a "alguien de la familia".
Distancia. Si no se cuenta con los medios para desplazarse a la zona del proyecto es mala idea comprometerse, pues este depende de atención constante e incluso personal. Si la distancia conlleva una gran pérdida de tiempo o incluso cambio de residencia temporal está de pensarse.
En resumen, más vale rechazar una oferta que dejar clientes inconformes que puedan dar futuras malas referencias.
La simple idea de decir 'NO' puede sonar atemorizante, pero realmente el cliente más allá de ofenderse apreciará la honestidad tras la negativa, la cual debe estar bien sustentada para no sonar como excusa.
De cualquier forma, lo ideal, a excepción del tercer punto, es dejar la puerta abierta a futuras colaboraciones, tras una conversación educada y amable, donde más que quedarse con el 'NO', el cliente recuerde a una persona sincera que se toma su trabajo muy en serio.
Falta de competencia. Es un grave error aceptar un proyecto que parcial o totalmente incluye un área que se desconoce. Ser inexperto y actuar como experto puede tener repercusiones desastrosas. Es mejor proponer soluciones, como subcontratar o recomendar a un colega.
Disgusto por el proyecto. Si la propuesta va contra la filosofía o ética del profesionista, no parece suficientemente interesante, se sale del giro manejado o simplemente la idea en general no es agradable, es mejor no tomarlo. Cierto, ¿a quién no le gusta el trabajo constante? y ¿quién no necesita dinero?, pero finalmente un proyecto demanda atención, tiempo, personal y energía. ¿Por qué no dejar disponibles estos recursos para algo mejor?. A veces es mejor tener paciencia que aceptar lo primero que se tiene enfrente. Además, parte de ser profesional es trabajar por convicción, pasión y vocación, no sólo por motivos económicos.
Previas malas experiencias. Cuando se tiene conocimiento de que un cliente es moroso, deshonesto, irrespetuoso, intolerante (hablando de cosas razonables) o que simplemente no se ajusta a nuestro modo de trabajo, lo mejor es rechazar la oferta por muy buena que parezca. Sentimientos como desmotivación, estrés, angustia y enojo causan fallas en la calidad y en el servicio. No es que se haga intencionalmente, pero sabemos que las cosas nunca salen mejor que cuando se trabaja a gusto.
Mala paga. Estar abierto a negociar el presupuesto está perfecto, pero ojo con bajarse demasiado con tal de obtener el trabajo, porque, o la ganancia para el arquitecto puede ser nula, o de plano se termina poniendo dinero. En estos casos, lo mejor es explicar al cliente la razón de los precios de los conceptos y si en realidad no puede solventarlo, dar soluciones para reducir costos donde sea posible, como colocar piso de porcelanato en lugar de mármol. Finalmente, el objetivo de todo arquitecto es vivir bien de su profesión, y si el trabajo no es remunerable, mejor no hacerlo.
Falta de tiempo. No se puede abarcar todo, por mucho que se quiera. Si no se puede tener la dedicación requerida para un proyecto puede hablarse con el cliente sobre postergar su obra en lo que se tiene mayor disponibilidad. Este puede acceder o llamar a otro arquitecto, pero de cualquier modo se gana, porque no te expones a que la situación te sobrepase y haya consecuencias graves.
Familiares. Depende mucho de la relación que se tenga, pero en general no es buena idea mezclar familia con trabajo, pues cualquier desacuerdo o molestia se extiende más allá de lo laboral y los conflictos pueden hacerse más grandes de lo que son por el sentimiento existente. Incluso muchas personas esperan recibir servicios gratis por el solo hecho de llamar a "alguien de la familia".
Distancia. Si no se cuenta con los medios para desplazarse a la zona del proyecto es mala idea comprometerse, pues este depende de atención constante e incluso personal. Si la distancia conlleva una gran pérdida de tiempo o incluso cambio de residencia temporal está de pensarse.
En resumen, más vale rechazar una oferta que dejar clientes inconformes que puedan dar futuras malas referencias.
La simple idea de decir 'NO' puede sonar atemorizante, pero realmente el cliente más allá de ofenderse apreciará la honestidad tras la negativa, la cual debe estar bien sustentada para no sonar como excusa.
De cualquier forma, lo ideal, a excepción del tercer punto, es dejar la puerta abierta a futuras colaboraciones, tras una conversación educada y amable, donde más que quedarse con el 'NO', el cliente recuerde a una persona sincera que se toma su trabajo muy en serio.
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martes, 27 de agosto de 2013
Cómo adecuar un local comercial sin salir perdiendo
Por: Mariana Villavicencio
El diseño interior que las marcas eligen para ambientar sus locales puede resultar en su contra, pues dada la inestabilidad económica y de comportamiento del mercado, éstas pueden verse en la necesidad de tener que rentar en otro sitio al poco tiempo de haber inaugurado.
Elementos como pisos, plafones, mobiliario empotrado, estructuras fijas, muebles sanitarios, azulejos en muros, espejos y algunos tipos de luminarias, representan dinero perdido a la hora de dejar el local.
La solución propuesta por Proyectotal es adaptar los espacios con arquitectura escenográfica, que pueda desmantelarse y adecuarse a otro lugar.
Por ejemplo, la boutique canina & spa "Mi Perrito" (Guadalajara 53A, Roma Norte), cuenta con un esquema que sigue esta línea, que además de servir para futuros imprevistos como los ya mencionados, fue requerido por el mismo edificio que está catalogado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), lo que conlleva una serie de restricciones de diseño.
En general, el proyecto está basado en la visión sustentable de la marca, por lo que todos los acabados son de materiales ecológicos y/o naturales.
Se colocó un piso flotado de tablas de madera de pino de tercera, reutilizada para conservar el piso existente del local; el mobiliario está conformado por muebles reciclados tratados, y huacales de desperdicio. Todas las instalaciones del área de estética y spa son aparentes, incluso, en lugar de extractores se colocaron dos cajas de ozono que purifican el aire y eliminan malos olores. Todas las luminarias son de pared, porque el techo es una bóveda catalana de la cual no pueden colgarse lámparas u otros objetos.
Por último, para separar el área de boutique y estética-spa se colocaron un par de divisiones metálicas móviles, que además de funcionar como maceteros bloquean la visión entre ambos usos, pero de manera permeable. De este modo no se le resta profundidad a la tienda y se logra la privacidad necesaria.
En resumen, este tipo de diseño no estructural es ideal para cuando no se tiene la certeza de la permanencia en un sitio.
Finalmente, las adecuaciones que se realicen al inmueble se quedarán en el mismo y la ganancia será para el propietario, lo que significa pérdida de la inversión, necesidad de reinversión y contaminación generada por el material de desperdicio.
lunes, 26 de agosto de 2013
Exceso Audaz
Si bien no hay una fórmula que dicte cómo lograr con éxito atmósferas casi mágicas, hay ciertos patrones que se pueden tomar en cuenta. A continuación, una guía básica para combinar distintos estilos, texturas, colores y materiales sin caer en lo kitsch:
1) Ningún material o color es desagradable en sí mismo. El secreto está en cómo se relacione cada elemento con el todo.
2) La constante experimentación es básica para no estancarse en lo establecido e innovar. Es totalmente válido el uso de elementos vintage eclécticos, si estos se complementan con otros contemporáneos.
3) Las combinaciones cromáticas atrevidas y la mezcla de diferentes materiales y texturas son obligadas. Esto hace evidente que hay una intención casi temática que detona buen gusto e incluso lujo.
4) A diferencia del minimalismo, donde un objeto 'especial' debe resaltar, aquí se puede incorporar múltiples objetos y accesorios rebuscados sin la intención de que estos sean el centro de atención, tal y como sucedía en el barroco. La ornamentación excesiva no siempre es sinónimo de mal gusto.
5) La calidad en los acabados debe ser suprema, pues así como en la alta costura se debe cuidar cada detalle; las uniones, ensambles, etc. Y, por otro lado, hay que tener en cuenta que al ser un estilo caro, demanda de la inversión de materiales de este mismo estándar. Se suelen usar, por ejemplo, pisos y lambrines de maderas exóticas o de mármol, textiles finos para vestir las ventanas y una iluminación que no escatime en gastos.
Fots de hbadesign.com
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viernes, 12 de julio de 2013
Concepto, contexto, contenido
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| Centro Cultural, Buerdeos Cenon |
Por: Bernad Tschumi
Concepto VS Contexto(s)
No hay arquitectura sin concepto -una idea general, un diagrama o un esquema que da coherencia de identidad a un edificio. El concepto, no la forma, es lo que distingue a la arquitectura de la mera construcción. Sin embargo, no hay una arquitectura sin contexto (excepto para la utopía). Una obra arquitectónica está siempre situada o "en situación", localizada en un sitio. El contexto puede ser histórico, geográfico, político o económico. No es nunca sólo un asunto visual, o lo que en los años 80 y 90 se llamaba "contextualismo", con cierto conservadurismo estético implícito.
Dentro de la arquitectura, el concepto y el contexto son inseparables. Frecuentemente, también, están en conflicto. El concepto puede negar o ignorar las circunstancias que lo rodean, mientras que el contexto puede oscurecer o difuminar la precisión de una idea arquitectónica.
¿Debería prevalecer alguno de estos dos términos sobre el otro? La historia de la arquitectura abunda en debates entre los partisanos de la tabula rasa -el concepto- y aquellos del genius loci -el contexto- o, dicho de otro modo, entre conceptos genéricos y específicos. La respuesta puede descansar no en el ritmo de uno sobre el otro, sino en explorar la relación entre ambos. Como punto de partida, es útil ver tres maneras básicas que tienen de relacionarse contexto y concepto:
- Indiferencia: Donde una idea y su situación se ignoran absolutamente entre sí -un tipo de "collage" accidental en el que coexisten pero no interactúan. El resultado puede ser tanto yuxtaposiciones poéticas como imposiciones irresponsables.
- Reciprocidad: Donde el concepto y el contexto interactúan muy cercanamente, complementándose, pareciendo mezclarse en una entidad continua sin fracturas.
- Conflicto: Donde se hace chocar estratégicamente el concepto con el contexto, en una batalla de opuestos que os obliga a negociar su propia supervivencia.
Estas tres estrategias so válidas como aproximaciones arquitectónicas. Seleccionar la adecuada para un proyecto dado es parte del concepto.
Si estamos de acuerdo en que concepto y contexto invariablemente están relacionados, la pregunta que surge es si un concepto significa adaptarlo a las circunstancias de un sitio o situación política particular. Conceptualizar el concepto significa transformar las idiosincrasias y restricciones particulares de un contexto en la fuerza que empuja el desarrollo de una idea arquitectónica o concepto, algo no muy diferente de a táctica del practicante de judo que utiliza la fuerza de su oponente para su propia ventaja.
Concepto VS Contenido
¿Qué pasa entonces con el contenido? No hay espacio arquitectónico sin algo que tenga lugar ahí: no hay espacio sin contenido. La mayoría de los arquitectos empiezan con un programa, es decir, una lista de requerimientos del usuario que describe el propósito del edificio. En varios momentos de la historia de la arquitectura, se ha afirmado que el programa o la función pueden ser generadores de forma, que "la forma sigue a la función" o, quizás, que "la forma sigue al contenido". Para evitar entrar en discusiones sobre la forma per se o de la forma contra el contenido, la palabra forma se reemplaza, aquí, por concepto. ¿Se puede sustituir la fórmula "la forma sigue a la función" por "el concepto sigue al contenido"?
Sin embargo, el concepto de un edificio puede preceder a la inserción del programa o el contenido, ya que un contenedor neutral puede alojar numerosas actividades. Del mismo modo, un elemento programático puede exacerbarse o tematizarse de tal modo que se convierta en el concepto del edificio. Por ejemplo, en el Museo Guggenheim de Nueva York, Frank Lloyd Wright toma un elemento implícito del programa -el movimiento a través del edificio desde la entrada a la salida- y lo transforma en un concepto en forma de rampa continua que, finalmente, caracteriza al edificio.
El ejemplo anterior sugiere que la relación entre contenido y concepto, como aquella entre concepto y contexto, también puede ser de indiferencia, reciprocidad o conflicto. Se puede guisar al aire libre -indiferencia-, en una cocina -reciprocidad- o en el baño -conflicto-.
Un programa o contenido puede ser también utilitario o simbólico. Las relaciones de indiferencia, reciprocidad o conflicto se aplican en cada caso. Por ejemplo, un memorial se puede hacer con agua, árboles y luz, o puede ser un club nocturno, con cuerpos que bailan y sonidos estridentes. Por tanto, el contenido puede calificar o descalificar a los conceptos.
Contenido VS Contexto(s)
¿Qué hay de la relación entre el contexto y el contenido? Debates sobre los usos apropiados para cierto lugar se dan, comúnmente, fuera de la arquitectura, es decir, en la sociedad en general. La construcción de un aeropuerto en una reserva ecológica o de un centro comercial en un centro histórico son ejemplos familiares de polémicas yuxtaposiciones entre contexto y contenido. Sin embargo, tales yuxtaposiciones pueden llevar a cuestionar conceptos sociales o arquitectónicos, como son, por ejemplo, las líneas militares construidas dentro de túneles en los alpes suizos durante la Segunda Guerra Mundial o el gran centro comercial construido bajo el Louvre, en París. En otras palabras, un santuario para aves puede construirse en un parque, o no; una tienda en un centro comercial, o una alberca en el océano. Las relaciones entre contenido y contexto pueden ser, de nuevo, de indiferencia, reciprocidad o conflicto.
Hechos VS interpretaciones
Aunque los arquitectos, por lo general, distinguen claramente lo dado -el contexto- y lo concebido -el concepto-, la relación no es tan simple. En vez de algo dado, el contexto es algo definido por el observador del mismo modo que un hecho científico recibe la influencia del observador. Los contextos son enmarcados y definidos por conceptos, del mismo modo que la afirmación contraria es cierta. El contexto de un preservacionista no es el mismo que el de un industrial. El primero ve el hábitat de peces donde el segundo ve el potencial para instalar turbinas que provean energía para miles. El contexto es, comúnmente, ideológico y, por tanto, puede ser calificado o descalificado mediante conceptos.
Una genealogía de conceptos
La historia de la arquitectura no es tan diferente de la historia de la ciencia. Es una historia de formas de conceptualización. Elaborar conceptos significa empezar con preguntas o problemas que, comúnmente, se apoyan en conceptos anteriores, pero que no presuponen la existencia de una solución o respuesta específica.
A través de esta historia, los arquitectos han estado fascinados con tentaciones de utopía y universalidad, principalmente, por conceptos que puedan aplicarse, sin cambios, en cualquier situación o cultura. De ahí nuestra obsesión con geometrías ideales, modelos matemáticos y arquetipos sociales. Esto se aplica tanto a la era digital como se aplicó a la analogía. Si uno quiere reconstruir la genealogía de los conceptos arquitectónicos, encontraríamos sin duda que la arquitectura está llena de presupuestos no cuestionados, incluyendo aquellas ideas preconcebidas que disimilan territorios prohibidos o no autorizados, reprimiendo nuevas invenciones y descubrimientos. Esta genealogía incluiría una lista de conceptos generales como orden, estructura, forma, jerarquía y otros específicos como basamento-en medio-arriba o planta libre. Aún más importante, puede descubrir otra historia en la que os conceptos derivan, simplemente, de los contextos a los que se dirigen. Mostraría también que los conceptos evolucionan mediante su confrontación con el contexto y/o el contenido.
Sin la visión genérica que proporcionan los conceptos, ningún conocimiento objetivo sería posible; sin embargo, sin la especialidad impuesta por los contextos y los contenidos, el mundo se vería reducido a la regla rígida y predecible de un marco conceptual. Una genealogía de los conceptos puede, por tanto, mostrar un registro de contaminaciones a la pureza de los conceptos dado el desorden de sus contextos, donde conceptos y contextos chocan de formas en apariencia impredecibles y, con todo, estratégicas.
Proyectos
Los proyectos ilustrados aquí exploran distintos temas delineados con anterioridad. En el proceso de hechura de estas obras, raramente se trató de un conjunto de recetas. A veces un proyecto se desarrolló a partir de una idea conceptual o de una estrategia específica. En otras ocasiones la estrategia fue delineándose mientras luchábamos con las exigencias funcionales o relativas al sitio ligadas a una cuestión particular de diseño. Al trabajar en estos proyectos distintos, encontramos que los conceptos podrían calificar o descalificar a los contextos, tanto como los contextos pueden calificar o descalificar a los conceptos. He tratado de documentar las distintas exploraciones y los descubrimientos ocasionales, organizando los proyectos en seis categorías que describen distintas relaciones entre concepto, contexto y contenido.
- Indiferencia táctica: Aquí, tres proyectos se originan para el cual el entorno genérico no juega casi ningún papel. al contrario, los conceptos para estos estudios exploran el potencial de la arquitectura como envolvente, quitando énfasis en nociones compositivas como fachadas o articulaciones, manteniendo las relaciones entre concepto y contexto a un nivel táctico de indiferencia. Los proyectos en Angouleme y en Ginebra adoptan un acercamiento similar: plegando una hoja de dos dimensiones para acomodar una variedad de actividades no relacionadas necesariamente entre sí. Todos los objetos se instalan libremente en su situación.
- Reciprocidad y conflicto: El concepto de envoltura autónoma se mantiene como fuerza primaria que empuja a los proyectos pero se le hace interactuar con el contexto de modos calculados. La relación entre la cubierta y el contexto es a veces recíproca, como en la sala de conciertos Zenith, en Limoges, o puede ser contradictoria, como en el Centro Carnegi de ciencia, en Pitsburg. En Limoges, la reciprocidad se consigue tomando el concepto de la sala de conciertos Rouen, una envoltura de doble curvatura, y transformando sus materiales en relación a la nueva localización,: una ecología forestal. En el Centro Carnegie de Ciencia, donde lo viejo y lo nuevo se sobreponen en una condición que recuerda al centro de arte de Le Fresnoy, la creación de un espacio intersticial cambia la relación, aparentemente contradictoria, entre contexto y concepto en una reciprocidad inesperada.

Centro de Arte Le Fresnoy, Tourcoing, Francia
- Conceptualizando el contexto: Inviertiendo la proposición anterior, aquí el contexto se impone. Las condiciones complejas del sitio y del programa exigen que el contexto y el cnontenido sean entendidos y atendidos. Como el contexto no puede ignorarse o eludirse debe conceptualizarse. El concepto ataca directamente, por tanto, los requerimientos contextuales volviéndolos a su favor. Por ejemplo, en el diseño del Museo de Arte Africano, localizado en el distrito para el desarrollo de parques especiales, en Nueva York, se lleva hasta el extremo el reglamento de la zona.

Museo de Arte Africano, Nueva york. Sección y bocetos El resultado es una caja de vidrio que cumple con el código y aloja una geometría irregular prohibida por el mismo.

Museo de Arte Africano, Nueva York. Vista de calle
El Centro Atlético en Cincinnati da la vuelta a las condiciones locales al proponer la noción de un relleno conceptual o una forma libre contextual.

Centro Atlético de la Universidad de Cincinnati, Cincinnati El contexto del Museo de la Nueva Acrópolis en Atenas incluye al Partenón en la cima, a otras ruinas arqueológicas en la base y a los mármoles de Eligin en su interior, así como un reglamento extremadamente riguroso. Aquí, las complejidades preexistentes se tornan un argumento conciso. Para estos proyectos, conceptualizar el contexto es la estructura dominante.
Museo de la Nueva Acropolis, Atenas - El contexto volviéndose concepto: En el campus para Niza, el contexto se conceptualiza al extremo: el proyecto trasplanta, literalmente, el entorno "natural" a las fachadas del edificio, adoptando una estrategia de camuflaje. El contexto se transforma en el concepto del proyecto, ¿o era al revés? En Niza, concepto y contexto son intercambiables.
- Gran escala, conceptos volviéndose contextos: También exploramos cuatro proyectos urbanos de gran escala. Por su misma escala, cualquier concepto urbano se vuelve su propio contexto. Sin embargo, en estos proyectos, el contexto original da ímpetu a la elección del concepto. Mientras que la investigación para el Ground Zero de Nueva York estuvo, sin duda, influida por las emociones en torno al 9/11, el proyecto se inició con un concepto urbano: la idea de que la densidad y el dinamismo son partes constitutivas fundamentales de una ciudad del siglo XXI. En el proyecto para la Fábrica 798, en Beijing, el concepto es una polémica acerca del contexto. El nuevo desarrollo flota sobre la vieja ciudad, permitiendo que se conserve el barrio existente.

Fábrica 798, Beijing - Teoría, práctica y la ciudad: Estos proyectos sugieren que la actividad de la arquitectura es menos hacer formas que investigar conceptos y la consiguiente materialización. En tanto la sociedad evoluciona, su arquitectura anuncia o responde a esta evolución generando nuevos conceptos, cuestionando y reemplazando los viejos y obsoletos. En este proceso puede ser benéfico, aunque no fácil, que los arquitectos rechacen los métodos predeterminados y los dogmas a priori, los cánones académicos y las tipologías historicistas. El pensamiento arquitectónico tiene poco que ver con la religión: no se trata de imponer sistemas de creencias, como parece haber sido el caso durante gran parte del siglo XX.

Plan Maestro para Austerlitz, París La arquitectura se parece a una gran ciudad contemporánea, conde no predomina ningún sistema sobre los otros, sino que, al contrario, las tensiones inherentes y las diferencias llevan a alternativas y, a veces, nuevos modos de acción. Nuestras investigaciones sugieren que los conflictos, confrontaciones y contaminaciones entre concepto, contexto y contenido son arte de la definición contemporánea de la cultura urbana y, por tanto, de la arquitectura. La teoría práctica, la práctica de los conceptos. La práctica es una teoría, la teoría de los conceptos.
Texto basado en la conferencia dictada por B. Tschumi durante el 6° Congreso Arquine, México, 7-9 Marzo de 2005.
Traducción: Alejandro Hernández Gálvez
Imágenes de tschumi.com
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miércoles, 3 de julio de 2013
La 'arquitectura arqueológica' surge del edificio desnudo
Por Mariana Villavicencio Fernández
Una vieja casona de Brasil sufrió diversas intervenciones que le quitaron su personalidad original. De ahí crearon un nuevo proyecto.
Desde su construcción, en 1940, una vieja casona en Pacaembu, Brasil, sufrió diversas intervenciones que le quitaron poco a poco su personalidad original.
Por eso, cuando el estudio de diseño Casa REX encargó la expansión de sus edificios en dicho inmueble, FGMF arquitectos optó por crear un ambiente 'arqueológico' que se logró al dejar los materiales de construcción al desnudo, sin recubrimientos ni acabado fino.
Así, las paredes no poseen aplanado, emboquillado, ni pintura, cosas que normalmente se hace para que una obra se vea, no sólo estéticamente aprobable, sino simplemente terminada.
En el caso de Casa Rex, la intención es innegable. Lo rústico se combina con materiales extrafinos, usados para enmarcar la circulación y para diferenciar el área nueva de la vieja.
El uso de luz indirecta en la parte baja de los muros resalta la textura y calidez del material, de modo que a pesar de la percepción de obra negra, el recinto se siente acogedor.
El espacio en sí resultó ser tan interesante como innovador, tanto que podría ser una sala de exhibición de la obra en sí misma... el sitio es perfecto para un lugar en donde nace más diseño.
Fotos por Rafaela Netto
Publicado por Revista Obras el Viernes 21 de junio de 2013 a las 10:00
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martes, 2 de julio de 2013
¿Cómo diseñar el espacio ideal para hacer home office?
| Penthouse at the metropole. Tomada de :formaonline.com |
Por: Mariana Villavicencio
El uso de tapancos para ubicar pequeñas o medianas estaciones de trabajo permite tener cierta privacidad sin aislar el área.
Lejos de los múltiples dormitorios y amplias estancias, los programas arquitectónicos del siglo XXI consideran una área destinada para estudio, debido a que las home office son una tendencia in-crescendo.
Situaciones como el tráfico y las largas distancias entre los distintos puntos de la ciudad han apoyado la noción de miles de personas para trabajar desde su hogar, y la tecnología no ha hecho más que facilitar la decisión.
Y por otro lado, los metros cuadrados no han sido un impedimento para los arquitectos al momento de diseñar estos espacios.
Una ingeniosa solución se ha encontrado en la verticalidad. Por ejemplo, el uso de tapancos para ubicar pequeñas o medianas estaciones de trabajo permite tener cierta privacidad sin aislar el área, pues permanece una comunicación visual con el resto de la casa.
| Carroll Gardens Abodetomada. Tomado de Cwbarchitects.com |
Una oficina en casa debe tener todos los elementos necesarios para que sea acogedora y práctica a la vez.
Favorecer la iluminación y ventilación natural es sumamente importante para lograr un ambiente de confort. Si no hay otro nivel arriba, un domo es una perfecta opción.
Al momento de diseñar, es imperativo asegurarse de que la oficina en casa cuente con suficiente espacio de almacenamiento para facilitar el orden y la buena organización.
Unas repisas bien colocadas, nichos en los muros y closets con archiveros son básicos, así como suficientes contactos y salidas en posiciones estratégicas para alimentar todos los aparatos eléctricos como computadora, impresora, teléfono inalámbrico, fax, bocinas, scanner y lámparas de escritorio, entre otros.
De igual modo, hay que dar solución al cablerío. Según sea el caso, se pueden ocultar tras un mueble, bajo un piso accesible o ahogados dentro de un muro (no tan recomendable por el difícil acceso).
| Green Point home. Tomado de Houseandleisure.co.za |
Una oficina con todas estas características de funcionalidad y comodidad, ayuda a que el usuario se identifique de forma positiva con el espacio; con los beneficios adicionales de ahorrar en renta y gasolina, tener mayor contacto familiar y más tiempo para actividades personales.
Sin contar que el ocupante puede impregnar al espacio de su toque particular, con objetos de diseño, mobiliario moderno o ecléctico e incluso obras de arte que embellezcan el espacio... cosa que no sucede al rentar una oficina amueblada!
Publicado por Revista Obras, el Viernes, 14 de junio de 2013 a las 10:00
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viernes, 21 de junio de 2013
Kitsch: Sólo para valientes
| G-Hotel, Douglaswallace.com |
Por: Mariana Villavicencio
Comúnmente, se entiende como kitsch algo de mal gusto o relativo al arte popular y religiosa.
En realidad, el término es mucho más que eso. El kitsch tuvo mayor auge en la década en los 70’s, cuando era más importante impregnar personalidad a un espacio que hacerlo ver soficticado.
| YMS Hairstyle Salon, kitsch-nitsch.com |
Hoy en día, el kitsch refiere más a un colorido exagerado, al uso de materiales plásticos, adornos de todo tipo en grandes cantidades y muebles llamativos.
| squintlimited.com |
Adicionalmente, el más incoherente eclecticismo está permitido. No es necesario que nada combine entre sí. Pueden usarse objetos alusivos al barroco junto con pop art y manualidades.
| Foto por Todd Selby |
Sin embargo, para un diseño interior estilo kitsch realmente exitoso, el reto reside en lograr que un maximalismo irreverente luzca, por incongruente que suene, de buen gusto; sin dejar de lado el toque divertido y sarcástico que lo caracteriza. Asimismo, un poco de moderación nunca está de más. Ésto hará resaltar a cada pieza en lugar de perderse entre la multitud.
| Tomada de: squintlimited.com |
Para el diseño del salón YMS, el estudio kitsch nitsch recurrió a la ornamentación plástica, decorando todo el recinto con viniles para darle un efecto casi escenográfico. El uso de color es clave, y en esta ocasión apostaron por tonos pasteles combinados con amarillo, rojo y rosa brillantes más blanco y negro.
| YMS Hairstyle Salon, kitsch-nitsch.com |
Como toda representación artística, el kitsch tiene distintas manifestaciones dependiendo su procedencia.
En méxico, el kitsch ha pasado a ser una de las más importantes manifestaciones culturales reconocido a nivel internacional.
Iconografías como calaveras, papel picado, vírgenes, flores y personajes como Frida Kahlo y El Santo, se fabrican multidisciplinariamente en papel maché, cerámica, pinturas, collage y textiles, entre otras técnicas.
| Tomada de Flicker/fiordiblog |
Si bien muchos gustan del kitsch, éste puede llegar a ser demasiado. En esos casos, en lugar de totalizar un interior, una excelente opción es incorporar piezas selectas al proyecto, más como un acento que como un estilo de diseño.
| "Ya fui a llorar", tomada de Rococo.mx |
La marca mexicana Rococo ofrece una serie de diseños que combinan lo mejor de la tradición mexicana con un toque vanguardista único, lo cual facilita incorporar sus muebles y accesorios a cualquier espacio sin que éste se vea recargado o “de mal gusto”.
Publicado en Revista Ointeriores, edición impresa Junio 2013
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