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La arquitectura es integral. Intervienen en ella distintas disciplinas, las cuales nos dedicamos a reunir para hacer de cada proyecto una experiencia total de diseño. Tomamos en cuenta todas las variables posibles para llegar siempre a la mejor solución.

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lunes, 26 de agosto de 2013

Exceso Audaz



Por: Mariana Villavicencio

Si bien no hay una fórmula que dicte cómo lograr con éxito atmósferas casi mágicas, hay ciertos patrones que se pueden tomar en cuenta. A continuación, una guía básica para combinar distintos estilos, texturas, colores y materiales sin caer en lo kitsch:

1) Ningún material o color es desagradable en sí mismo. El secreto está en cómo se relacione cada elemento con el todo.

2) La constante experimentación es básica para no estancarse en lo establecido e innovar. Es totalmente válido el uso de elementos vintage eclécticos, si estos se complementan con otros contemporáneos.




3) Las combinaciones cromáticas atrevidas y la mezcla de diferentes materiales y texturas son obligadas. Esto hace evidente que hay una intención casi temática que detona buen gusto e incluso lujo.

4) A diferencia del minimalismo, donde un objeto 'especial' debe resaltar, aquí se puede incorporar múltiples objetos y accesorios rebuscados sin la intención de que estos sean el centro de atención, tal y como sucedía en el barroco. La ornamentación excesiva no siempre es sinónimo de mal gusto.


5) La calidad en los acabados debe ser suprema, pues así como en la alta costura se debe cuidar cada detalle; las uniones, ensambles, etc. Y, por otro lado, hay que tener en cuenta que al ser un estilo caro, demanda de la inversión de materiales de este mismo estándar. Se suelen usar, por ejemplo, pisos y lambrines de maderas exóticas o de mármol, textiles finos para vestir las ventanas y una iluminación que no escatime en gastos.






Fots de hbadesign.com
Publicado por Revista Obras el Viernes, 05 de julio de 2013 a las 10:00



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viernes, 12 de julio de 2013

Concepto, contexto, contenido

Centro Cultural, Buerdeos Cenon


Por: Bernad Tschumi


Concepto VS Contexto(s)


No hay arquitectura sin concepto -una idea general, un diagrama o un esquema que da coherencia de identidad a un edificio. El concepto, no la forma, es lo que distingue a la arquitectura de la mera construcción. Sin embargo, no hay una arquitectura sin contexto (excepto para la utopía). Una obra arquitectónica está siempre situada o "en situación", localizada en un sitio. El contexto puede ser histórico, geográfico, político o económico. No es nunca sólo un asunto visual, o lo que en los años 80 y 90 se llamaba "contextualismo", con cierto conservadurismo estético implícito.
Dentro de la arquitectura, el concepto y el contexto son inseparables. Frecuentemente, también, están en conflicto. El concepto puede negar o ignorar las circunstancias que lo rodean, mientras que el contexto puede oscurecer o difuminar la precisión de una idea arquitectónica.
¿Debería prevalecer alguno de estos dos términos sobre el otro? La historia de la arquitectura abunda en debates entre los partisanos de la tabula rasa -el concepto- y aquellos del genius loci -el contexto- o, dicho de otro modo, entre conceptos genéricos y específicos. La respuesta puede descansar no en el ritmo de uno sobre el otro, sino en explorar la relación entre ambos. Como punto de partida, es útil ver tres maneras básicas que tienen de relacionarse contexto y concepto:


  1. Indiferencia: Donde una idea y su situación se ignoran absolutamente entre sí -un tipo de "collage" accidental en el que coexisten pero no interactúan. El resultado puede ser tanto yuxtaposiciones poéticas como imposiciones irresponsables.
  2. Reciprocidad: Donde el concepto y el contexto interactúan muy cercanamente, complementándose, pareciendo mezclarse en una entidad continua sin fracturas.
  3. Conflicto: Donde se hace chocar estratégicamente el concepto con el contexto, en una batalla de opuestos que os obliga a negociar su propia supervivencia.

Estas tres estrategias so válidas como aproximaciones arquitectónicas. Seleccionar la adecuada para un proyecto dado es parte del concepto.
Si estamos de acuerdo en que concepto y contexto invariablemente están relacionados, la pregunta que surge es si un concepto significa adaptarlo a las circunstancias de un sitio o situación política particular. Conceptualizar el concepto significa transformar las idiosincrasias y restricciones particulares de un contexto en la fuerza que empuja el desarrollo de una idea arquitectónica o concepto, algo no muy diferente de a táctica del practicante de judo que utiliza la fuerza de su oponente para su propia ventaja.

Concepto VS Contenido


¿Qué pasa entonces con el contenido? No hay espacio arquitectónico sin algo que tenga lugar ahí: no hay espacio sin contenido. La mayoría de los arquitectos empiezan con un programa, es decir, una lista de requerimientos del usuario que describe el propósito del edificio. En varios momentos de la historia de la arquitectura, se ha afirmado que el programa o la función pueden ser generadores de forma, que "la forma sigue a la función" o, quizás, que "la forma sigue al contenido". Para evitar entrar en discusiones sobre la forma per se o de la forma contra el contenido, la palabra forma se reemplaza, aquí, por concepto. ¿Se puede sustituir la fórmula "la forma sigue a la función" por "el concepto sigue al contenido"?
Sin embargo, el concepto de un edificio puede preceder a la inserción del programa o el contenido, ya que un contenedor neutral puede alojar numerosas actividades. Del mismo modo, un elemento programático puede exacerbarse o tematizarse de tal modo que se convierta en el concepto del edificio. Por ejemplo, en el Museo Guggenheim de Nueva York, Frank Lloyd Wright toma un elemento implícito del programa -el movimiento a través del edificio desde la entrada a la salida- y lo transforma en un concepto en forma de rampa continua que, finalmente, caracteriza al edificio.
El ejemplo anterior sugiere que la relación entre contenido y concepto, como aquella entre concepto y contexto, también puede ser de indiferencia, reciprocidad o conflicto. Se puede guisar al aire libre -indiferencia-, en una cocina -reciprocidad- o en el baño -conflicto-.
Un programa o contenido puede ser también utilitario o simbólico. Las relaciones de indiferencia, reciprocidad o conflicto se aplican en cada caso. Por ejemplo, un memorial se puede hacer con agua, árboles y luz, o puede ser un club nocturno, con cuerpos que bailan y sonidos estridentes. Por tanto, el contenido puede calificar o descalificar a los conceptos.

Contenido VS Contexto(s)


¿Qué hay de la relación entre el contexto y el contenido? Debates sobre los usos apropiados para cierto lugar se dan, comúnmente, fuera de la arquitectura, es decir, en la sociedad en general. La construcción de un aeropuerto en una reserva ecológica o de un centro comercial en un centro histórico son ejemplos familiares de polémicas yuxtaposiciones entre contexto y contenido. Sin embargo, tales yuxtaposiciones pueden llevar a cuestionar conceptos sociales o arquitectónicos, como son, por ejemplo, las líneas militares construidas dentro de túneles en los alpes suizos durante la Segunda Guerra Mundial o el gran centro comercial construido bajo el Louvre, en París. En otras palabras, un santuario para aves puede construirse en un parque, o no; una tienda en un centro comercial, o una alberca en el océano. Las relaciones entre contenido y contexto pueden ser, de nuevo, de indiferencia, reciprocidad o conflicto.

Hechos VS interpretaciones


Aunque los arquitectos, por lo general, distinguen claramente lo dado -el contexto- y lo concebido -el concepto-, la relación no es tan simple. En vez de algo dado, el contexto es algo definido por el observador del mismo modo que un hecho científico recibe la influencia del observador. Los contextos son enmarcados y definidos por conceptos, del mismo modo que la afirmación contraria es cierta. El contexto de un preservacionista no es el mismo que el de un industrial. El primero ve el hábitat de peces donde el segundo ve el potencial para instalar turbinas que provean energía para miles. El contexto es, comúnmente, ideológico y, por tanto, puede ser calificado o descalificado mediante conceptos.

Una genealogía de conceptos


La historia de la arquitectura no es tan diferente de la historia de la ciencia. Es una historia de formas de conceptualización. Elaborar conceptos significa empezar con preguntas o problemas que, comúnmente, se apoyan en conceptos anteriores, pero que no presuponen la existencia de una solución o respuesta específica.
A través de esta historia, los arquitectos han estado fascinados con tentaciones de utopía y universalidad, principalmente, por conceptos que puedan aplicarse, sin cambios, en cualquier situación o cultura. De ahí nuestra obsesión con geometrías ideales, modelos matemáticos y arquetipos sociales. Esto se aplica tanto a la era digital como se aplicó a la analogía. Si uno quiere reconstruir la genealogía de los conceptos arquitectónicos, encontraríamos sin duda que la arquitectura está llena de presupuestos no cuestionados, incluyendo aquellas ideas preconcebidas que disimilan territorios prohibidos o no autorizados, reprimiendo nuevas invenciones y descubrimientos. Esta genealogía incluiría una lista de conceptos generales como orden, estructura, forma, jerarquía y otros específicos como basamento-en medio-arriba o planta libre. Aún más importante, puede descubrir otra historia en la que os conceptos derivan, simplemente, de los contextos a los que se dirigen. Mostraría también que los conceptos evolucionan mediante su confrontación con el contexto y/o el contenido.
Sin la visión genérica que proporcionan los conceptos, ningún conocimiento objetivo sería posible; sin embargo, sin la especialidad impuesta por los contextos y los contenidos, el mundo se vería reducido a la regla rígida y predecible de un marco conceptual. Una genealogía de los conceptos puede, por tanto, mostrar un registro de contaminaciones a la pureza de los conceptos dado el desorden de sus contextos, donde conceptos y contextos chocan de formas en apariencia impredecibles y, con todo, estratégicas.

Proyectos


Los proyectos ilustrados aquí exploran distintos temas delineados con anterioridad. En el proceso de hechura de estas obras, raramente se trató de un conjunto de recetas. A veces un proyecto se desarrolló a partir de una idea conceptual o de una estrategia específica. En otras ocasiones la estrategia fue delineándose mientras luchábamos con las exigencias funcionales o relativas al sitio ligadas a una cuestión particular de diseño. Al trabajar en estos proyectos distintos, encontramos que los conceptos podrían calificar o descalificar a los contextos, tanto como los contextos pueden calificar o descalificar a los conceptos. He tratado de documentar las distintas exploraciones y los descubrimientos ocasionales, organizando los proyectos en seis categorías que describen distintas relaciones entre concepto, contexto y contenido.


  1. Indiferencia táctica: Aquí, tres proyectos se originan para el cual el entorno genérico no juega casi ningún papel. al contrario, los conceptos para estos estudios exploran el potencial de la arquitectura como envolvente, quitando énfasis en nociones compositivas como fachadas o articulaciones, manteniendo las relaciones entre concepto y contexto a un nivel táctico de indiferencia. Los proyectos en Angouleme y en Ginebra adoptan un acercamiento similar: plegando una hoja de dos dimensiones para acomodar una variedad de actividades no relacionadas necesariamente entre sí. Todos los objetos se instalan libremente en su situación.
  2. Reciprocidad y conflicto: El concepto de envoltura autónoma se mantiene como fuerza primaria que empuja a los proyectos pero se le hace interactuar con el contexto de modos calculados. La relación entre la cubierta y el contexto es a veces recíproca, como en la sala de conciertos Zenith, en Limoges, o puede ser contradictoria, como en el Centro Carnegi de ciencia, en Pitsburg. En Limoges, la reciprocidad se consigue tomando el concepto de la sala de conciertos Rouen, una envoltura de doble curvatura, y transformando sus materiales en relación a la nueva localización,: una ecología forestal. En el Centro Carnegie de Ciencia, donde lo viejo y lo nuevo se sobreponen en una condición que recuerda al centro de arte de Le Fresnoy, la creación de un espacio intersticial cambia la relación, aparentemente contradictoria, entre contexto y concepto en una reciprocidad inesperada.

    Centro de Arte Le Fresnoy, Tourcoing, Francia

  3. Conceptualizando el contexto: Inviertiendo la proposición anterior, aquí el contexto se impone. Las condiciones complejas del sitio y del programa exigen que el contexto y el cnontenido sean entendidos y atendidos. Como el contexto no puede ignorarse o eludirse debe conceptualizarse. El concepto ataca directamente, por tanto, los requerimientos contextuales volviéndolos a su favor. Por ejemplo, en el diseño del Museo de Arte Africano, localizado en el distrito para el desarrollo de parques especiales, en Nueva York, se lleva hasta el extremo el reglamento de la zona.

    Museo de Arte Africano, Nueva york. Sección y bocetos

    El resultado es una caja de vidrio que cumple con el código y aloja una geometría irregular prohibida por el mismo.

    Museo de Arte Africano, Nueva York. Vista de calle

    El Centro Atlético en Cincinnati da la vuelta a las condiciones locales al proponer la noción de un relleno conceptual o una forma libre contextual.

    Centro Atlético de la Universidad de Cincinnati, Cincinnati

    El contexto del Museo de la Nueva Acrópolis en Atenas incluye al Partenón en la cima, a otras ruinas arqueológicas en la base y a los mármoles de Eligin en su interior, así como un reglamento extremadamente riguroso. Aquí, las complejidades preexistentes se tornan un argumento conciso. Para estos proyectos, conceptualizar el contexto es la estructura dominante.

    Museo de la Nueva Acropolis, Atenas

  4. El contexto volviéndose concepto: En el campus para Niza, el contexto se conceptualiza al extremo: el proyecto trasplanta, literalmente, el entorno "natural" a las fachadas del edificio, adoptando una estrategia de camuflaje. El contexto se transforma en el concepto del proyecto, ¿o era al revés? En Niza, concepto y contexto son intercambiables.
  5. Gran escala, conceptos volviéndose contextos: También exploramos cuatro proyectos urbanos de gran escala. Por su misma escala, cualquier concepto urbano se vuelve su propio contexto. Sin embargo, en estos proyectos, el contexto original da ímpetu a la elección del concepto. Mientras que la investigación para el Ground Zero de Nueva York estuvo, sin duda, influida por las emociones en torno al 9/11, el proyecto se inició con un concepto urbano: la idea de que la densidad y el dinamismo son partes constitutivas fundamentales de una ciudad del siglo XXI. En el proyecto para la Fábrica 798, en Beijing, el concepto es una polémica acerca del contexto. El nuevo desarrollo flota sobre la vieja ciudad, permitiendo que se conserve el barrio existente.

    Fábrica 798, Beijing
    1. Teoría, práctica y la ciudad: Estos proyectos sugieren que la actividad de la arquitectura es menos hacer formas que investigar conceptos y la consiguiente materialización. En tanto la sociedad evoluciona, su arquitectura anuncia o responde a esta evolución generando nuevos conceptos, cuestionando y reemplazando los viejos y obsoletos. En este proceso puede ser benéfico, aunque no fácil, que los arquitectos rechacen los métodos predeterminados y los dogmas a priori, los cánones académicos y las tipologías historicistas. El pensamiento arquitectónico tiene poco que ver con la religión: no se trata de imponer sistemas de creencias, como parece haber sido el caso durante gran parte del siglo XX.
      Plan Maestro para Austerlitz, París

      La arquitectura se parece a una gran ciudad contemporánea, conde no predomina ningún sistema sobre los otros, sino que, al contrario, las tensiones inherentes y las diferencias llevan a alternativas y, a veces, nuevos modos de acción. Nuestras investigaciones sugieren que los conflictos, confrontaciones y contaminaciones entre concepto, contexto y contenido son arte de la definición contemporánea de la cultura urbana y, por tanto, de la arquitectura. La teoría práctica, la práctica de los conceptos. La práctica es una teoría, la teoría de los conceptos.



    Texto basado en la conferencia dictada por B. Tschumi durante el 6° Congreso Arquine, México, 7-9 Marzo de 2005.
    Traducción: Alejandro Hernández Gálvez
    Imágenes de tschumi.com
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    miércoles, 3 de julio de 2013

    La 'arquitectura arqueológica' surge del edificio desnudo

    CASA REX / FGMF Arquitetos

    Por Mariana Villavicencio Fernández

    Una vieja casona de Brasil sufrió diversas intervenciones que le quitaron su personalidad original. De ahí crearon un nuevo proyecto.

    Desde su construcción, en 1940, una vieja casona en Pacaembu, Brasil, sufrió diversas intervenciones que le quitaron poco a poco su personalidad original.

    CASA REX / FGMF Arquitetos

    Por eso, cuando el estudio de diseño Casa REX encargó la expansión de sus edificios en dicho inmueble, FGMF arquitectos optó por crear un ambiente 'arqueológico' que se logró al dejar los materiales de construcción al desnudo, sin recubrimientos ni acabado fino.

    Así, las paredes no poseen aplanado, emboquillado, ni pintura, cosas que normalmente se hace para que una obra se vea, no sólo estéticamente aprobable, sino simplemente terminada.

    En el caso de Casa Rex, la intención es innegable. Lo rústico se combina con materiales extrafinos, usados para enmarcar la circulación y para diferenciar el área nueva de la vieja.

    CASA REX / FGMF Arquitetos

    El uso de luz indirecta en la parte baja de los muros resalta la textura y calidez del material, de modo que a pesar de la percepción de obra negra, el recinto se siente acogedor.

    El espacio en sí resultó ser tan interesante como innovador, tanto que podría ser una sala de exhibición de la obra en sí misma... el sitio es perfecto para un lugar en donde nace más diseño.

    CASA REX / FGMF Arquitetos





    Fotos por Rafaela Netto
    Publicado por Revista Obras el Viernes 21 de junio de 2013 a las 10:00
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    martes, 2 de julio de 2013

    ¿Cómo diseñar el espacio ideal para hacer home office?

    Penthouse at the metropole. Tomada de :formaonline.com 

    Por: Mariana Villavicencio

    El uso de tapancos para ubicar pequeñas o medianas estaciones de trabajo permite tener cierta privacidad sin aislar el área.

    Lejos de los múltiples dormitorios y amplias estancias, los programas arquitectónicos del siglo XXI consideran una área destinada para estudio, debido a que las home office son una tendencia in-crescendo.

    Situaciones como el tráfico y las largas distancias entre los distintos puntos de la ciudad han apoyado la noción de miles de personas para trabajar desde su hogar, y la tecnología no ha hecho más que facilitar la decisión.

    Y por otro lado, los metros cuadrados no han sido un impedimento para los arquitectos al momento de diseñar estos espacios.

    Una ingeniosa solución se ha encontrado en la verticalidad. Por ejemplo, el uso de tapancos para ubicar pequeñas o medianas estaciones de trabajo permite tener cierta privacidad sin aislar el área, pues permanece una comunicación visual con el resto de la casa.

    Carroll Gardens Abodetomada. Tomado de Cwbarchitects.com

    Una oficina en casa debe tener todos los elementos necesarios para que sea acogedora y práctica a la vez.

    Favorecer la iluminación y ventilación natural es sumamente importante para lograr un ambiente de confort. Si no hay otro nivel arriba, un domo es una perfecta opción.

    Al momento de diseñar, es imperativo asegurarse de que la oficina en casa cuente con suficiente espacio de almacenamiento para facilitar el orden y la buena organización.

    Unas repisas bien colocadas, nichos en los muros y closets con archiveros son básicos, así como suficientes contactos y salidas en posiciones estratégicas para alimentar todos los aparatos eléctricos como computadora, impresora, teléfono inalámbrico, fax, bocinas, scanner y lámparas de escritorio, entre otros.

    De igual modo, hay que dar solución al cablerío. Según sea el caso, se pueden ocultar tras un mueble, bajo un piso accesible o ahogados dentro de un muro (no tan recomendable por el difícil acceso).


    Green Point home. Tomado de Houseandleisure.co.za

    Una oficina con todas estas características de funcionalidad y comodidad, ayuda a que el usuario se identifique de forma positiva con el espacio; con los beneficios adicionales de ahorrar en renta y gasolina, tener mayor contacto familiar y más tiempo para actividades personales.

    Sin contar que el ocupante puede impregnar al espacio de su toque particular, con objetos de diseño, mobiliario moderno o ecléctico e incluso obras de arte que embellezcan el espacio... cosa que no sucede al rentar una oficina amueblada!



    Publicado por Revista Obras, el Viernes, 14 de junio de 2013 a las 10:00
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    viernes, 21 de junio de 2013

    Kitsch: Sólo para valientes

    G-Hotel, Douglaswallace.com

    Por: Mariana Villavicencio


    Comúnmente, se entiende como kitsch algo de mal gusto o relativo al arte popular y religiosa.

    En realidad, el término es mucho más que eso. El kitsch tuvo mayor auge en la década en los 70’s, cuando era más importante impregnar personalidad a un espacio que hacerlo ver soficticado.


    YMS Hairstyle Salon, kitsch-nitsch.com

    Hoy en día, el kitsch refiere más a un colorido exagerado, al uso de materiales plásticos, adornos de todo tipo en grandes cantidades y muebles llamativos.


    squintlimited.com


    Adicionalmente, el más incoherente eclecticismo está permitido. No es necesario que nada combine entre sí. Pueden usarse objetos alusivos al barroco junto con pop art y manualidades.


    Foto por Todd Selby

    Sin embargo, para un diseño interior estilo kitsch realmente exitoso, el reto reside en lograr que un maximalismo irreverente luzca, por incongruente que suene, de buen gusto; sin dejar de lado el toque divertido y sarcástico que lo caracteriza. Asimismo, un poco de moderación nunca está de más. Ésto hará resaltar a cada pieza en lugar de perderse entre la multitud.


    Tomada de: squintlimited.com

    Para el diseño del salón YMS, el estudio kitsch nitsch recurrió a la ornamentación plástica, decorando todo el recinto con viniles para darle un efecto casi escenográfico. El uso de color es clave, y en esta ocasión apostaron por tonos pasteles combinados con amarillo, rojo y rosa brillantes más blanco y negro.


    YMS Hairstyle Salon, kitsch-nitsch.com


    Como toda representación artística, el kitsch tiene distintas manifestaciones dependiendo su procedencia. 

    En méxico, el kitsch ha pasado a ser una de las más importantes manifestaciones culturales reconocido a nivel internacional.

    Iconografías como calaveras, papel picado, vírgenes, flores y personajes como Frida Kahlo y El Santo, se fabrican multidisciplinariamente en papel maché, cerámica, pinturas, collage y textiles, entre otras técnicas.


    Tomada de Flicker/fiordiblog


    Si bien muchos gustan del kitsch, éste puede llegar a ser demasiado. En esos casos, en lugar de totalizar un interior, una excelente opción es incorporar piezas selectas al proyecto, más como un acento que como un estilo de diseño.


    "Ya fui a llorar", tomada de Rococo.mx

    La marca mexicana Rococo ofrece una serie de diseños que combinan lo mejor de la tradición mexicana con un toque vanguardista único, lo cual facilita incorporar sus muebles y accesorios a cualquier espacio sin que éste se vea recargado o “de mal gusto”.



    Publicado en Revista Ointeriores, edición impresa Junio 2013
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    jueves, 20 de junio de 2013

    5 alternativas para dar juego a los muros interiores



    Por: Mariana Villavicencio

    Cuando se trata de muros interiores hay muchas opciones interesantes que se pueden realizar, aparte de colocar la clásica pintura blanca o de color.

    ¿Por qué sugerimos tomar en cuenta alternativas? Porque la pintura requiere de mantenimiento constante para que no se vea sucia o descolorida, además de que un muro puede servir como elemento decorativo de un interior y no únicamente de división sólida.

    1) Tabique. Este material otorga un toque de calidez al ambiente y no únicamente va bien con el estilo rústico como a veces se piensa, sino que es un buen aliado de los interiores contemporáneos eclécticos gracias a que su color natural y textura combinan fácilmente con los neutros y con prácticamente todos los materiales.

    Proyecto Mulesoft. Tomado de Designblitzsf.com

    2) Tapices. Olvidémonos de que el papel tapiz está pasado de moda. Hoy en día los diseños son incontables. Desde luego no es recomendable saturar, sino colocarlo en muros que se quieran enfatizar como remate visual, para llenar algún espacio 'vacío' o como fondo para algún mueble interesante.
    Tapiz Modelo Versanchez Blanco. Tomado de Rococo.mx

    3) Piedras decorativas. Este punto aplica para interiores y exteriores. Es excelente opción, porque su mantenimiento es en algunos casos nulo y en otros simplemente de limpieza con agua o pulido esporádico, dependiendo de la piedra elegida. Además, por su origen natural nunca pasan de moda. La desventaja es que en su mayoría son caras y requieren de instalación profesional, la cual también puede llegar a ser costosa. Las piedras decorativas más comunes son canteras, el piedrín, mármoles y las rústicas, como la galarza o blanca del desierto.

    Proyecto La Vinya. Tomado de Lagula.to

    4) Pizarrón. Este tipo de acabado permite escribir sobre el muro que recibió la 'pintura' especial con gises y borrar como se hace en cualquier pizarrón. Da un toque muy divertido al espacio interior, pues nunca es estático. Se recomienda su uso en cocinas y locales comerciales, pues además de lucir muy bien, resulta práctico para escribir la lista del súper o las promociones del día.

    Proyecto Pocket change. Tomado de Designblitzsf.com

    5) Viniles. Esta aplicación es la más simple de todas, pero aún así ha ganado gran popularidad. En lugar de colgar cuadros, puede optarse por colocar viniles interesantes que decoren cierto espacio.
    Proyecto The Club Hotel. Tomado de Modonline.com


    Publicado por Revista Obras el Viernes 07 de junio de 2013 a las 16:00 Ver más
    miércoles, 19 de junio de 2013

    Residenciales a precios de lujo, pero con baja calidad

    Foto: cortesía de proyectotal.com


    Por: Mariana Villavicencio

    Un departamento de más de 30,000 pesos por metro cuadrado debe tener más que un piso laminado y habitaciones divididas con tablaroca.

    Generalizar es malo, seguramente habrán excepciones, pero la mayoría de los desarrollos de alta densidad en zonas como Polanco, Anzures o Santa Fe carecen de los estándares de construcción que sus precios de venta al público ameritan.

    Un departamento de más de 30,000 pesos por metro cuadrado debe tener una estructura resistente y segura, con losas y muros de más de 10 cm (que aunque suene exagerado, existen), para que brinden privacidad al interior de cada vivienda, y acabados más allá de un piso laminado que 'dé el gatazo' y habitaciones divididas con tablaroca.

    Los edificios e instalaciones en general (estacionamientos, áreas comunes, etc.) lucen realmente de primera, pero a la hora de adentrarse en el diseño interior o corroborar la calidad constructiva (al realizar una remodelación, por ejemplo), las sorpresas no son tan buenas.

    Invito a las grandes constructoras a que pongan mayor empeño en el diseño de las viviendas, que más que números, son futuros hogares de familias que están pagando un precio más que justo por algo que realmente debería valer la pena.

    Como comprador puede ser difícil notar todos los detalles, especialmente constructivos, pero se pueden observar los materiales y acabados finales y con base en eso tomar una decisión, pues una remodelación integral para lograr un diseño interior de excelencia puede ir desde medio o un millón hasta millón y medio o dos, dependiendo de lo elegido, costo que debería de ser nulo y simplemente estar incluido en la inversión inicial.



    Publicado por Revista Obras el Viernes 31 de mayo de 2013 a las 10:00
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